Comercio Exterior Bolivia Analysis Essay

 

RESUMEN

Los movimientos sociales han jugado un papel importante en la historia moderna de Bolivia. Este ensayo analizará el papel de los movimientos sociales bolivianos en el ascenso de Evo Morales y como las raíces de Evo Morales en estos movimientos afectan la política que él viene implementando. El ensayo se centrará en la condición de Evo Morales como cocalero indígena y sus políticas relativas a la coca y drogas ilícitas. Luego observará el impacto que sus políticas han tenido internamente, así como, internacionalmente. Las relaciones entre Bolivia y los Estados Unidos serán destacadas porque las políticas de Bolivia son muy importantes en la guerra de los Estados Unidos contra las drogas. La teoría del juego de dos niveles de Putnam se utilizará para analizar las relaciones y ver cómo ha cambiado la dinámica entre los dos países con el ascenso de la administración de Morales. La investigación tiene la intención de ver cómo estas relaciones y políticas afectarán el futuro de la guerra contra la droga y cómo la cooperación entre los dos países puede hacerse factible.
ABSTRACT

        Social movements have played an important role in modern Bolivian history. This essay will analyze the role of the Bolivian social movements in the rise of Evo Morales and how Morales’ roots in these movements affect the policies he implements. The essay will focus on Evo Morales’ status as an indigenous cocalero and his policies relating to coca and illicit drugs. It will then observe the impact that his policies have had internally, as well as, internationally. The relations between Bolivia and the United States will be highlighted because Bolivia’s policies are extremely important to the United States’ “War on Drugs.” Putnam’s “Two-Level Game” theory will be used to analyze the relations and see how the dynamic between the two countries has changed with ascent of the Morales administration. The intention of this investigation is viewing how these relations and policies will affect the future of the war on drugs and how cooperation between the two countries can be made feasible.    

 

 

 

El Ascenso de Evo Morales tras los movimientos sociales, la Coca y el Juego de Dos Niveles entre Bolivia y los Estados Unidos

 

        Por Christina Dupre

 

INTRODUCCION

En Bolivia el peso de la modernización pasó de indígena a campesino. La revolución boliviana de 1952 fue el momento en el que los indígenas realmente fueron llevados a algún grado de ciudadanía como campesinos. La población indígena no se refleja en lo escrito en las políticas anteriores porque antes los mismos no eran actores políticos a nivel estatal. En los últimos 30 o 40 años ha habido un surgimiento de la población indígena que tiene una voz en la política.

        En la década de 1980 el cierre de las minas de estaño de Bolivia y el aumento de la colonización de las zonas de coca del Chapare llevó al surgimiento de un movimiento cocalero militante. La formación de sindicatos de coca en el citado lugar condujo a su aparición como una fuerza política. Bolivia tenía muy fuertes movimientos sociales que ayudó a instalar el partido MAS. En este país, ha habido un nuevo concepto de democracia que no esta basado en los derechos individuales, sino en los derechos colectivos. Con el apoyo del partido MAS, el actual Presidente, Evo Morales, subió al poder en 2005.

El ascenso del Presidente indígena y cocalero, Evo Morales y la izquierda en Bolivia ha permitido el desarrollo político de los cultivadores de hoja de coca indígenas y campesinos. Esto ha sido posible mediante la formación de sindicatos y la creación de alianzas con otros actores políticos. Dado que el movimiento campesino sindical ha bloqueado los intentos del Estado para disminuir la producción de coca la guerra internacional contra las drogas ha demostrado ser eficaz sólo modestamente en limitar el flujo de drogas en la región andina. Esto ha afectado las relaciones con los Estados Unidos porque el problema del narcotráfico en la región es muy importante en la política de los Estados Unidos y los países andinos.

        La política de Evo Morales se ha centrado en el bienestar interno y el desarrollo con inclusión social, y ha estabilizado el Estado boliviano desde el comienzo de su mandato pero no en una manera que los Estados Unidos encuentre aceptable. La política de Morales ha causado el deterioro de las relaciones bolivianas con los Estados Unidos durante la última década. El conflicto interno en Bolivia y las políticas implementadas por Evo Morales serán especialmente importantes en el futuro porque los Estados Unidos no quiere traer inestabilidad a la región, aunque quiere combatir el narcotráfico.

 

    Planteo del Problema:

El ascenso de Evo Morales fue un momento histórico importante en Bolivia y ha cambiado el ruedo político en ese lugar, es por esto es que nos preguntamos: ¿Cuál fue el papel de los movimientos sindicales y sociales en el ascenso de Morales, especialmente los sindicatos cocaleros en que Morales tiene origen? ¿Por qué fueron tan importantes estos sindicatos y que es el papel de la coca en Bolivia? ¿Estos movimientos afectan a la política de Morales sobre las drogas “ilícitas,” especialmente la coca, y pueden influenciarlo en la toma de decisiones relacionadas con los Estados Unidos? ¿Cuál es la importancia de las drogas en la política de los Estados Unidos, y como influye las negociaciones entre Bolivia y los Estados Unidos? ¿Cómo ha cambiado la política entre Bolivia y la superpotencia del norte en el juego de dos niveles con el liderazgo de Evo Morales? Como punto final podemos preguntarnos: ¿Qué puede cambiar para que existan mejores relaciones entre los dos países?

ANTECEDENTES HISTORICOS: UNA BREVE HISTORIA DE BOLIVIA

 

Bolivia es uno de los países menos desarrollados en América del Sur con casi 2/3 de su población viviendo en pobreza, muchos de los cuales son agricultores de subsistencia. 62% de la población de Bolivia se considera  indígena. Los más grandes de los grupos indígenas son los Quechua, Aymara, Chiquitano y Guaraní (US DoS: 2012). A lo largo de la historia boliviana, estas poblaciones han sido insuficientemente representadas, o no representadas, y tratados como miembros de segunda clase de la sociedad.

        Los gobiernos bolivianos durante los principios del siglo XX fueron controlados por las élites económicas y sociales que implementaron la política capitalista de laissez-faire con el detrimento de la población indígena. Los indígenas fueron forzados a trabajar en condiciones primitivas en las minas y en un estado casi feudal en latifundios. Los aborígenes tenían condiciones de vida deplorables y eran negados el acceso a la educación, las oportunidades económicas y participación política. El año 1935 fue un punto decisivo para la sociedad boliviana y sus políticas, después de que Bolivia fue derrotada por Paraguay en la Guerra de Chaco. La clase dirigente tradicional fue desacreditada, el servicio en el ejército produjo pasos de conciencia política entre los pueblos indígenas y hubo un mayor sentido de identidad nacional compartida (US DoS: 2012). Desde el fin de la Guerra de Chaco hasta la revolución de 1952 el surgimiento de ideologías y las demandas de nuevos grupos cambiaron la política boliviana.

        La revolución de 1952 fue liderada por el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), el primer partido moderno y amplio en Bolivia que introdujo el sufragio universal, llevó a cabo una reforma agraria, promovió la educación rural y nacionalizó las minas de estaño más grandes de Bolivia (US DoS: 2012). Entre los años 1952 y 1964, el MNR gobernó, pero terminó dividido. El MNR tenía una política cultural más occidental. Entre 1964 y 1985 hubo varios gobiernos militares en las que hubo violaciones de derechos humanos aumentadas, un mayor tráfico de narcóticos y tensión social. En 1985 el país volvió a la democracia en un periodo de crisis económico junto con extenso malestar social, narcotráfico y huelgas crónicas. Los gobiernos democráticos fueron capaces de detener las altas tasas de hiperinflación y realizar reformas económicas. Violaciones de derechos humanos se redujeron considerablemente y hubo extensas reformas sociales.

        Durante las décadas de los ochenta y noventa, la expansión de la demanda internacional de cocaína condujo a un auge de la producción de coca y a un importante éxodo campesino a la región del Chapare. A finales de la década de los noventa, el Presidente Banzer instruyó a unidades especiales de la policía ir a físicamente erradicar la coca ilícita en el Chapare con el fin de revertir el auge de producción y migración. La política produjo una declinación dramática en cultivos de coca ilegal en Bolivia de cuatro años. Incluso llegó al punto de que Bolivia se convirtió en un proveedor relativamente pequeño de coca para la cocaína (US DoS: 2012). Pero en realidad la política no sirvió, causó gran desacuerdo y condujo a la situación de que esta monografía habla, de gran movilización y cambios en el sistema político. El evismo plantea la posibilidad que los movimientos sociales pueden tener acceso a decisiones del nivel estatal. Es una perspectiva que busca la auto-representación de los propios movimientos sociales; los sindicatos campesinos optan por la auto-representación, rompiendo todos sus vínculos con los viejos partidos (García Linera: 2006: 26).

EL ASCENSO DE EVO MORALES Y EL PAPEL DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

 

En Diciembre de 2005, Evo Morales fue el primer presidente democráticamente elegido al ganar una mayoría absoluta en la primera ronda de votaciones en Bolivia. En Diciembre de 2009 fue reelecto con el 64% de los votos. Su mandato no termina hasta el año 2014 y ya ha estado en poder más tiempo que sus tres predecesores combinados. Evo Morales llegó al poder con una amplia coalición política y tiene un doble rol como presidente y líder del movimiento que puede ser llamado la “nueva izquierda indígena.” (García Linera: 2006: 25)

        La victoria del MAS en 2005 no puede explicarse sin el tejido de la movilización social. El partido MAS es un partido de fuerte consistencia indígena y campesina. El gobierno de Morales y el partido MAS emergieron de la propia movilización social y representa una gigantesca masa de productores de las pequeñas unidades de producción de la ciudad de El Alto, las cooperativas mineras de Potosí y Oruro, los campesinos, los gremios y las comunidades indígenas (Orellana:2006: 47).

        Los partidos bolivianos de la izquierda nunca tuvieron capacidad organizativa para realizar operaciones libertadoras, pero en abril del año 2000, una nueva izquierda surgió que fue hegemonizada por los campesinos y los indígenas y que estaba dominada por la presencia de los movimientos sociales (García Linera: 2005: 4). Desde ese momento los movimientos sociales transitaron a dominar el centro de la política boliviana. En septiembre de 2000 los indígenas aymaras realizaron un decisivo bloqueo, que obligó al gobierno de Hugo Banzer a darle concesiones en 71 puntos que incluían reclamaciones políticas y materiales negadas por siglos a los indígenas. Este triunfo resultó vital para el Movimiento al Socialismo (MAS) en las elecciones de junio de 2003 porque con la llegada al Parlamento, los movimientos sociales pudieron luchar en dos frentes: las movilizaciones en las calles y la oposición formal en las deliberaciones congresales (García Linera: 2005: 4).

La intensidad de la politización de los movimientos sociales en Bolivia fue demostrada por las numerosas protestas y movilizaciones políticas que convulsionaron la nación en 2003 y 2005. En octubre de 2003, el presidente boliviano Sánchez de Losada, un acérrimo defensor de la globalización y las políticas neoliberales, fue forzado a dejar su cargo por manifestaciones masivas del poder popular. El grupo que movilizó contra él fue formado por la clase política que había sido reprimida por mucho tiempo, incluyendo campesinos, indígenas, mineros, trabajadores, intelectuales y estudiantes (Vanden: 2007: 22). Las preocupaciones por los efectos económicos y sociales de la erradicación estaban entre las cuestiones que en 2003 alimentaron las protestas de masas a través de Bolivia (Youngers: 2005: 146). Mucho antes de que se produjera esta gran movilización, las comunidades locales habían estado formando sus propias organizaciones para desafiar el statu quo. Una amplia cooperación con otros nuevos movimientos sociales permitió que los movimientos locales y regionales formaron parte de una movilización nacional imparable que derribó al gobierno de Sánchez de Losada y llevaría eventualmente a Morales y el partido MAS al poder.

        La movilización popular de los pueblos indígenas y campesinos fueron a través de una recién formada federación principalmente indígena campesina. La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia se unió con aquellos que cultivaron las hojas de coca que el gobierno de Sánchez de Lozada erradicaba bajo la dirección del gobierno estadounidense, los cocaleros de la Federación de cultivadores de Coca con su líder indígena, Evo Morales. (Vanden: 2007: 23). Otros grupos también se unieron. Una crisis económica y una crisis en la política tradicional combinada con fuerte presión estadounidense para abrir los mercados bolivianos y virtualmente eliminar el cultivo de coca hojas estimuló las masas para reunirse y movilizar a nivel local y responder a los movimientos de llamamientos a la acción (Vanden: 2007: 23).

        El gobierno trató de reprimir las demostraciones, causando la pérdida de vidas. La oposición se puso más enfurecida y el presidente quedó aún más aislado. Como la movilización masiva creció, los promotores políticos de Sánchez de Lozada dejaron de respaldarlo causando su renuncia y salida del país. El gobierno que siguió fue liderado por Mesa y también se enfrentó con movilizaciones populares. La coalición de los nuevos movimientos sociales empujaron más fuertemente esta vez con Morales y el partido MAS tomando una destacada posición de liderazgo (Vanden: 2007: 24). Mesa dejó su cargo y la coalición estaba poco dispuesta a dejar al presidente del senado, que era constitucionalmente siguiente en línea, o el jefe de le Cámara de Diputados tomar poder entonces el presidente de la Corte Suprema asumió el poder hasta que las elecciones podrían ser celebrados (Vanden: 2007: 24). Se celebraron las elecciones y Evo Morales fue elegido con una mayoría absoluta en la primera vuelta de votación, formando un nuevo gobierno. Con esta elección, Evo Morales se hizo el primer presidente indígena de Bolivia y el MAS aseguró una importante representación en la legislatura nacional. Estos movimientos han puesto su marca en la política boliviana. Los movimientos sociales bolivianos han transformado el espacio desde donde origina la política redefiniendo el origen socioeconómico y étnico de sus actores, transformando en técnicas sociales para hacer política y mutando radicalmente el sentido y los fines de la política (García Linera: 2005: 4).

        El “evismo” es una forma de restablecimiento contemporánea de la identidad indígena; se puede ver esa identidad en el movimiento cocalero que pasó de tener un discurso plenamente campesinista en los ochenta a un discurso conocidamente indígena en los noventa (García Linera: 2006: 27). Habían sindicatos campesinos y organizaciones comunitarias locales en toda la región andina del país que formaron una gran parte de la coalición. Los grupos que se reunieron en La Paz y otras grandes ciudades eran predominantemente agrícolas y campesinos, que eran en su mayoría indígenas y generalmente pobres.

        Este es un grupo extremamente importante porque en Bolivia el 62% de los habitantes se autoidentifican como indígena. Entre los grupos más significativos son La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y la Federaciones de Productores de hoja de coca de los Yungas y el Chapare. La CSUTCB agrupa todas las comunidades campesinas organizadas en torno a lealtades tradicionales y es la más trascendental y compacta fuerza sociopolítica de movilización del país cuyas solicitudes están dirigidas solamente hacia el Estado (García Linera: 2005: 5). Las Federaciones son compuestas por familias que tienen una identidad de campesina-indígena. Yungas es la zona tradicional de cultivo de hoja de coca y el Chapare as la región donde ha expandido el cultivo de hoja de coca en las tres últimas décadas. A partir de la defensa del cultivo de la hoja de coca, estas Federaciones se han convertido en las organizaciones más activas, disciplinadas y efectivas de resistencia frente al Estado boliviano y las presiones de Estados Unidos (García Linera: 2005: 5). Desde principios de este siglo, y a raíz de la emergencia de la fuerza de los múltiples movimientos indígenas en todo el país, el movimiento cocalero ha realizado estrategias de alianzas regionales y nacionales con otros movimientos y sectores sociales, dando lugar a la formación de un "instrumento político" electoral, el Movimiento al Socialismo (MAS), que les permitió obtener la presidencia con su líder, Evo Morales (García Linera: 2005: 5).

 

LA IMPORTANCIA DE LA HOJA DE COCA EN BOLIVIA

 

1.   La Cultura de la Coca

        Para los países andinos, la hoja de coca es considerada la hoja sagrada. La hoja de coca representa la continuidad y coherencia de conceptos claves, tales como la soberanía, la nación y los indígenas (Grisaffi: 2010: 427). En Bolivia especialmente, hay un nítido uso cultural de las hojas de coca. El mascado y la infusión de la coca son prácticas antiguas en los Andes con fines terapéuticos contra los efectos de la altitud, el hambre y la fatiga, también son utilizado en rituales. Como la hoja de coca ha sido una parte esencial de la vida rural indígena durante miles de años en varias regiones de los Andes, las federaciones son capaces de hacer el caso que la hoja de coca es sinónimo de la cultura andina y la erradicación por potencias extranjeras destruye su forma de vida y el patrimonio cultural (Healy: 1991: 94).

 

2.   El Papel Económico de la Coca

Bolivia es uno de los países más pobres en el hemisferio oeste y tiene un desigualdad de ingresos extremo. Los aproximadamente 56-70 por ciento de bolivianos que son indígenas en gran parte se superponen con las dos terceras partes quiénes viven en la pobreza, muchos que son agricultores de subsistencia (Youngers: 2005: 146). Como cultivar drogas es mucho más rentable que la agricultura de cultivos lícitos, existe un gran incentivo para continuar la producción. En 2005, el precio de la hoja de coca era cinco veces más alto de que era a los inicios de Plan Dignidad (Kurtz-Phelan: 2005: 108). La hoja de coca genera mayores rendimientos por hectárea que cualquier otro cultivo y por lo tanto constituye la base de la estrategia de sustento de los campesinos (Grisaffo: 2010: 429).

        La economía boliviana es relativamente dependiente de los ingresos de la coca. El ingreso en la venta de la coca ha proporcionado una red de seguridad para Bolivia. En su apogeo, la industria de la cocaína en Bolivia contribuyó más a los ingresos nacionales y empleó de más personas que en cualquier país. Hasta finales de los 90, cuando comenzaron los programas de erradicación intensos, cultivando la coca proporcionaba la subsistencia a aproximadamente 45,000 familias de Chapare, mientras las ganancias de la producción de cocaína ayudaron a estabilizar el dinero del país y enormemente estimularon la economía nacional (Youngers: 2005: 146).

 

3.   El Chapare

La región del Chapare es donde se cultiva la gran parte de la coca de Bolivia. En su apogeo, el Chapare produjo casi una tercera parte de la hoja de coca del mundo, que en ese momento fue suficiente para hacer $25 billones de dólares de cocaína cada año en un país con un PIB total de menos de $10 billones de dólares (Kurtz-Phelan 103). La región ha sido trastornada por los recurrentes ciclos de protesta y represión, interrumpidos por periodos temporales de conciliación (Youngers: 2005: 144). Han habido numerosas violaciones de los derechos humanos en esta región que han sido reportadas por grupos de derechos humanos. El Chapare se hizo el epicentro de conflicto como consecuencia de operaciones de extirpación forzadas.

Los sindicatos que han sido más activistas se encuentran en el Chapare. Estos sindicatos son una forma de gobierno local y tienen una gran importancia. Poseen la autoridad, legitimidad y poder para instituir límites de tierras privadas para nuevos colonos, para influir en las tarifas de transporte y a administrar y cobrar los impuestos de los mercados de hoja de coca en las localidades del Chapare (Healy: 1991: 89). Usan estos fondos para las escuelas locales y programas de obras públicas a pequeña escala (Healy: 1991: 89). También son muy influyentes en la participación política, considerando el hecho de que tienen el poder para hacer responsables los miembros para la participación en las protestas de acción colectiva mediante el uso de los sanciones como multas (Healy: 1991: 89).Representantes de la Federación del Chapare adoptaron el argumento que proteger la coca protege la cultura boliviana con el fin de convencer a otros de apoyar su posición que la cultivación de coca debería seguir y deberían oponer a esfuerzos de erradicarlo (Healy: 1991: 93).

Los primeros en protestar y organizarse fueron los cocaleros del Chapare organizados en sindicatos (Lemoine:2005: 7). Organizaron con el fin de sobrevivir y no perder su sustantivo. El problema es que en el punto de vista internacional, la hoja de coca es sinónimo con la droga ilícita y el narcotráfico. En su cruzada contra el narcotráfico, los Estados Unidos quiere hacer desaparecer la coca y los cocaleros y los ponen en la misma bolsa que la cocaína (Lemoine: 2005: 7).

 

EL NARCOTRAFICO EN LATINOAMERICA Y LA GUERRA DE LOS ESTADOS UNIDOS CONTRA LAS DROGAS

 

 El Narcotráfico en Latinoamérica

El comercio de drogas ilícitas en América Latina es uno de los problemas principales de la región que ha sido difícil afrontar y resolver porque la economía de las drogas ilícitas imparte un sustento para muchas personas en los países afectados y también afecta a la economía mundial. La expansión del comercio y las finanzas internacionales ha precipitado el refuerzo de las industrias de narcóticos ilegales en América Latina.

        Aunque la magnitud de las violaciones de los derechos humanos y del conflicto social en Bolivia no esta al nivel las de las naciones andinas vecinas, es un caso importante para estudiar, sobre todo porque es una instancia única. En Bolivia, no hay ningunos movimientos guerrilleros o grupos paramilitares, a diferencia de Colombia y Perú. Es más fácil ver una causalidad directa y evaluar los efectos de la política en Bolivia. Bolivia también es diferente en el sentido que la coca juega un papel tan grande culturalmente y se utiliza en una variedad de contextos para fines que no están relacionados con las drogas ilícitas. Gran parte de la movilización que se ve en Bolivia se produce en la búsqueda de la soberanía cultural y no necesidad económica, aunque claramente no es siempre el caso.

El papel más importante de Bolivia en el comercio internacional de drogas es el de productor de hoja de coca. Desde principios de los 80, la viabilidad continuada de la economía desesperadamente pobre de esta nación  ha dependido por lo menos en parte de la venta internacional de cocaína. Decenas de miles de pequeños agricultores en Bolivia han dependido de cultivo de coca para la supervivencia económica (Youngers: 2005: 143).

 

La Guerra de Los Estados Unidos Contra las Drogas

 

1.   Los Países Andinos

La política exterior de los Estados Unidos hacia los países andinos está enraizada en una agenda regional, pero se instrumenta y procesa de manera bilateral (Bonilla/Paez: 2006:126). Desde los 80 uno de los grandes temas en que los Estados Unidos enfoque su política es el narcotráfico. La preocupación de seguridad nacional ha crecido desde los atentados de septiembre de 2001 y como hay delincuencia, violencia y inseguridad conectada con el narcotráfico, es aún más significativo en la agenda hoy en día.

La guerra de los Estados Unidos contra las drogas en América Latina ha tenido muchas fases. A mediados de la década de las ochenta, la explosión de cocaína y su violencia en los Estados Unidos puso en marcha muchos de las políticas sobre el control de las drogas que siguen en vigor hoy. Comenzó con la represión de campos de coca en Bolivia con la ayuda de fuerzas de combate estadounidenses, a mediados de los ‘80 y luego cambió a una guerra contra los cárteles de cocaína colombianos importantes entre 1989 y 1995. En 1989 Presidente George H.W. Bush lanzó la Iniciativa Andina como parte de su estrategia para una guerra contra las drogas intensificada. La política estadounidense se ha centrado en un enfoque del país de origen (el lado de oferta), principalmente en la hoja de coca. La presunción es que reducir la oferta hará el comercio de drogas ilícitas más peligroso y costoso, que es supuesto bajar la producción, aumentar precios y reducir la demanda, así como, el uso en los Estados Unidos. La parte central de la Iniciativa Andina fue capacitar a los militares y policías latinoamericanos a realizar iniciativas contradrogas, dar entrenamiento estadounidense significativa y apoyar a esas fuerzas dispuestas a colaborar (Youngers: 2005: 3). Los Estados Unidos también trató de cerrar el puente aéreo que unió los campos de coca de Bolivia y Perú a las zonas de producción de cocaína de Colombia.

La política implementada ha permitido la militarización de la guerra contra las drogas en la región, que se refiere a la expansión del papel de las fuerzas militares estadounidenses y latinoamericanos en las esfuerzas antidrogas, a la entrenamiento de policías civiles en operaciones y estrategias militares y la tendencia para la asistencia del ejercito y la policía de los Estados Unidos a tomar prioridad sobre la ayuda para objetivos socioeconómicos o instituciones democráticas (Youngers: 2005: 4). El gobierno de los Estados Unidos examina el problema de las drogas a través de una mirada de seguridad nacional que viene desde fuera de sus fronteras. Los países de la región en cambio se concentran en las raíces estructurales del problema en la realidad social y económica. La industria ha sido capaz de prosperar en estos países debido a la pobreza extrema y debido a la inhabilidad de las instituciones civiles débiles de solucionar problemas sociales (Youngers: 2005: 4).

        Los Estados Unidos tiene una agenda limitada a temas de seguridad y comercio, que no tiene en cuenta la complejidad y los matices de los graves problemas andinos (Bonilla/Paez: 2006: 126). Los esfuerzos estadounidenses han promovido la militarización para combatir el problema del narcotráfico porque para los Estados Unidos, el problema de las drogas es uno de seguridad nacional que viene desde afuera de sus fronteras contra el cual debe se combatida (Youngers: 2005: 4). La guerra contra las drogas ha mezclado con la guerra contra el terrorismo y ha “puesto demasiado énfasis en el papel de los militares mientras que minimiza los cuestiones políticos, sociales, humanitarios y de derechos humanos (Chernick 38).”

 

2.   Bolivia

En los Estados Unidos había la idea de que de los países andinos, Bolivia sería más fácil para emprender una guerra contra las drogas debido a su entorno estable y pacífica, porque era libre de los conflictos armados entre los ejércitos guerrilleros, escuadrones paramilitares y militares y producción de coca ilegal fue confinado a un área relativamente pequeña, pero esta idea ha demostrado era incorrecta (Kurtz-Phelan 103).

Cuando Bolivia solo producía la hoja de coca no había un gran enfoque en Bolivia. A mediados de los años 80 cuando Bolivia no sólo produjo la hoja de coca, sino también se convirtió en un importante productor de cocaína refinada y algunos bolivianos jugaron papeles protagónicos en la red de distribución internacional de cocaína, Bolivia se hizo un objetivo clave de las operaciones internacionales de fiscalización de drogas de los Estados Unidos (Youngers: 2005: 143). Los Estados Unidos ha implementado medidas de fiscalización de drogas que más afectan a los bolivianos más pobres, como la erradicación de la coca. Estas políticas también han sido acompañadas por la participación de los militares en operaciones de fiscalización de drogas que escalaron el conflicto social, sobre todo en las regiones que cultivan la coca (Youngers: 2005: 144). La presencia de las fuerzas militares de los Estados Unidos y la expansión del papel de los militares bolivianos en la lucha contra la droga han sido fuente de controversia en el pasado. Este es un tema delicado debido a los largos períodos de gobiernos militares en Bolivia.

        En 1986, Bolivia se convirtió en el escenario de la primera gran operación antidroga en suelo extranjero que públicamente involucró a militares estadounidenses en lo que se llamó “Operation Blast Furnace” (Youngers: 2005: 149). “Blast Furnace” hizo poco para restañar el flujo de la cocaína de Bolivia, pero realmente provocó la protesta clamorosa extendida contra la violación de soberanía nacional ya que las tropas estadounidenses actuaron en el territorio boliviano sin la aprobación requerida del Congreso Nacional boliviano (Youngers: 2005: 149).

La fundación para las operaciones de erradicación cada vez más fuertes en Bolivia fue establecida por la Lay 1008 en 1988, que fue una amplia revisión de la fiscalización boliviana, realizada a instancias de los Estados Unidos. Ley 1008 criminalizó la nueva producción de coca en la mayor parte del país. En el pasado, cultivo de coca había sido legal en todas partes de Bolivia, pero ventas fueron reguladas. La ley incluyó algunas provisiones ásperas que llevaron al establecimiento de tribunales antidrogas y violaron fundamentales del debido proceso y las garantías constitucionales (Youngers: 2005: 145).

Los funcionarios de los Estados Unidos usaron el proceso de certificación, que requirió que Bolivia cumpliera la extirpación de juego y otros objetivos o arriesgara la pérdida del apoyo económico, para presionar funcionarios bolivianos en apoyar estrategias estadounidenses Youngers: 2005: 150). En muchos casos, el gobierno boliviano actuó principalmente debido a la presión de los Estados Unidos, un ejemplo siendo la Ley 1008 (Youngers: 2005: 151). Esta legislación áspera proveyó una fundación legal para programas de interdicción y erradicación fundados por los Estados Unidos (Youngers: 2005: 151). Esto también hizo que la coca fuese una sustancia controlada que convirtió a los productores campesinos de hoja de coca en delincuentes sociales (Youngers: 2005: 151). Conflicto estalló periódicamente, hubo violaciones de los derechos humanos aumento y sucedió mayor corrupción.

        En 1998, Plan Dignidad, una operación de erradicación forzada con el objetivo de eliminar toda la coca ilícita dentro de cinco años, fue comenzado y aumentaron los problemas de derechos humanos y conflictos. El plan fue llevado a cabo por fuerzas combinadas militares y policiales y fue considerando un éxito por los Estados Unidos cuando produjo la destrucción de casi la mitad de los cultivos de coca (Youngers: 2005: 144).

Plan Dignidad casi alcanzó su meta pero era efímero. Poco después la producción de coca comenzó a aumentar otra vez. Aunque hubo algunos éxitos en las operaciones hubo un gran costo social. Conflictos violentos de creciente magnitud ocurrieron cada año después de la aplicación del Plan Dignidad que ayudaron a alimentar el fuego a las extensas movilizaciones, que fueron vistas en Bolivia. El gobierno siguió intentando suprimir a los cultivadores de coca usando movimientos más agresivos. Debido a la inestabilidad política sostenida y el empeoramiento de la crisis económica, Sánchez de Lozada apenas ganó las presidenciales con Evo Morales en segundo lugar (Youngers: 2005: 160). Esta elección dramáticamente reestructuró el panorama político y mandó un mensaje claro a partidos tradicionales que los votantes estaban listos para el cambio.

Intentos de los Estados Unidos para influir fuertemente la política boliviana podrían ser vistos claramente antes de la subida de Morales. Solo cuatro días antes de la elección de 2002 el Embajador estadounidense Manuel Rocha advirtió que la ayuda estadounidense sería cortada si Morales fuera electo (Youngers: 2005: 160). Después de las elecciones, el director de la Oficina del Departamento de Estado para Asuntos Andinos repitió estas declaraciones, diciendo que el Gobierno de Estados Unidos quería que los bolivarianos entendieron que en riesgo era el corte de la ayuda estadounidense y la marca de Bolivia como un estado de la parroquia, si el electorado boliviano coincidían con los cocaleros. En 2003 hubo nuevos intentos de negociación que fallaron y al final, hubo el colapso de dos presidencias seguidas hasta que Evo Morales fuera elegido al presidente.

 

LAS RELACIONES ENTRE BOLIVIA Y LOS EE.UU Y EL JUEGO DE DOS NIVELES (TWO-LEVEL GAME)

 

        El equilibrio entre la política interna y las relaciones internacionales es un tema que necesita ser enfrentado en cada gobierno. Cada Estado tiene restricciones nacionales y políticas que modifican las opciones de que tiene en la mesa de negociación internacional. Putnam divide las negociaciones en dos niveles: Nivel I siendo internacional y el Nivel II como nacional. Entre los países de Bolivia y los Estados Unidos, la hoja de coca junto con el narcotráfico, juega un papel importante en las negociaciones, además de otros factores.

Narcotráfico e Imperialismo Estadounidense

        Las relaciones entre Bolivia y los Estados Unidos han cambiado en los últimos 50 años dependiendo en los gobiernos en poder, pero el narcotráfico siempre ha estado en la agenda. Desde la década de los setenta, la política de la fiscalización de drogas ha sido el foco principal de relaciones estadounidenses-bolivianas, así como, el punto principal de desacuerdo. En 1980, brevemente se cortaron los vínculos diplomáticos y la ayuda de los Estados Unidos como consecuencia de la “golpe de cocaína” que llevo al poder a un efímero gobierno militar que tenía fuertes vínculos con los productores de cocaína (Youngers: 2005: 143). La participación estadounidense en Bolivia se intensificó en 1985 durante el período en el cual Bolivia tuvo que lidiar con su peor crisis económica. El gobierno boliviano aceptó ayuda del gobierno de los Estados Unidos y el Banco Mundial a cambio de la aplicación de las políticas neoliberales. Una de las leyes más significativas que fue aprobado con influencia de los Estados Unidos fue la Ley 1008 en 1988. Era la ley más delicada y exigente de coca aprobada en la historia de Bolivia.

La ley 1008 fue el primer gran paso hacia la erradicación completa de la coca del Chapare y fue recibida con manifestaciones populares contra la degradación implícita de la integridad de la planta de coca y la militarización financiada por los Estados Unidos del Chapare para hacer cumplir esta ley (Garza: 2005). Los campesinos de la región han acusado a los militares de violación, maltrato físico, violaciones de los derechos humanos y corrupción. Los campesinos han organizado marchas y manifestaciones con el fin de protestar estas prácticas. Leonida Vargas, la primera mujer presidenta de las seis federaciones de cocaleros del Chapare, comenta: "Estamos organizados, porque nosotros estamos traumatizados (Garza: 2005)."

Los cocaleros culpan a los Estados Unidos por las injusticias y ven la intervención estadounidense como una forma de imperialismo que es diseñado para adquirir su sociedad indígena con el mundo occidental, que les aleja de su cultura andina. Evo Morales ha expresado la verdad irónica de la guerra de drogas de Estados Unidos luchada en Bolivia cuando dice, "más bolivianos mueren cada año en el conflicto de coca (proporcionalmente a la población) que mueren los ciudadanos de los Estados Unidos por abuso de cocaína... [Para nosotros] el remedio es peor que la enfermedad" (Garza: 2005).

El problema de las drogas ha sido claramente en la vanguardia de las relaciones hace bastante tiempo y provoca una división entre los dos países. Los bolivianos ven el papel de los Estados Unidos en su territorio, especialmente la militarización, como no deseado. El problema de las drogas es más difícil enfrentar ahora con Evo Morales como presidente. Un ejemplo de esto fue cuando en 2008, Evo Morales expulsó a los agentes del DEA de los Estados Unidos y el embajador a La Paz de los Estados Unidos, Philip Goldberg, acusándolos de conspirar contra el gobierno boliviano. En noviembre de 2008 Presidente George W. Bush suspendió una clave pacto de comercio con Bolivia debido a la fallida colaboración con esfuerzos antidrogas. Ya había deterioro de las relaciones entre los dos países pero en diciembre Bolivia efectivamente ya no era un participante en el Tratado de Preferencias Arancelarias Andinas. El acuerdo comercial iba a dar los países andinas BREAKS en algunas tarifas de los EEUU como una recompensa para la cooperación en la guerra contra las drogas (USA Today: 2008).

        Evo Morales tiene un elemento antiimperialista en su discurso que sucede de la praxis de la resistencia que poseyeron los sindicatos cocaleros desde fines de la década del ochenta y durante la década del noventa (García Linera: 2006: 29). Como el jefe de la Unión de Cultivadores de Coca y ya que él era un diputado del departamento de Cochabamba desde 1997, sus raíces son del movimiento cocalero. Esto causó un discurso antiimperialista radical debido a que varios gobiernos neoliberales actuaban contra los cocaleros tras ser presionado por Estados Unidos. Evo Morales considera la guerra contra las drogas “un mecanismo de la dominación imperial” (Kurtz-Phelan: 2005: 105).

        Evo Morales defiende la legalización de las hojas de coca. Él subió al poder de presidente como el jefe de la unión de los cocaleros, afirmando que era el derecho de los pueblos andinosa cultivar la hoja sagrada de los Incas ante la guerra contra las drogas (Postero: 2010: 60). Morales todavía es regente de un sindicato de cultivadores cocaleros y lleva adelante un intenso esfuerzo para que la hoja de coca, la componente prima de la cocaína, deje de ser pensada como una droga a nivel internacional. En 2011, Bolivia decidió retirarse de la Convención sobre los Estupefacientes de 1961 con el fin de corregir el “error histórico” referente a la utilización de la hoja de coca por los indígenas (La Prensa: 2012). Bolivia quiere reintegrar con esta convención pero solo con una reserva referente a la parte del mascado de la coca. En Marzo 2012 el defendió le legalización en Viena frente la ONU diciendo que la inscripción en la lista de sustancias prohibidas constituye en su punto de vista un “error histórico.”

 

La Situación Interna de Bolivia

Robert Putnam afirma que cuando uno mira a los factores internos que afectan a la política exterior y las relaciones internacionales se debe centrar la atención en la política, incluyendo los partidos, las clases sociales, grupos de interés (tanto económicos y no económicos), los legisladores e incluso a la opinión pública y las elecciones, y no simplemente los funcionarios ejecutivos y los arreglos institucionales (Putnam: 1988: 432). En el caso de Bolivia esto es muy importante porque fueron los movimientos sociales que hicieron que Evo Morales pudiera llegar al poder. También en los años pasados las clases sociales y regionales han sido tremendamente significativos en Bolivia. Podría decir que las dos influencias domésticas más grandes en Bolivia son los mandantes y la personalidad del presidente, Evo Morales (Kurtz-Phelan: 2005: 104).

Es claro que el Poder Ejecutivo se encuentra potentemente dominado por el carácter presidencialista que embarga a la presente administración, lo que podría denominarse “evismo.” Aunque el evismo tiene en su eje una sola persona, Evo Morales, es un colectivo revelado como una práctica política que para avanzar fue incorporando una serie de componentes incluyendo, una estrategia de lucha por el poder fundada en los movimientos sociales, un núcleo articulador del discurso de la identidad y la presencia indígena, una política antiimperialista y un rol importante del sindicalismo (García Linera: 2006). El evismo es una forma de auto-representación político-estatal de la sociedad plebeya (García Linera:2006: 26). Evo Morales tiene filiaciones con los sindicatos, indígenas y los movimientos sociales que lo trajo a poder. Algunos componentes más influyentes en Bolivia cocaleros e indígenas. Evo Morales ayudó a convertir los cocaleros en una de las fuerzas más potentes en Bolivia cuando se levantó por las filas de las corporaciones cocaleras del Chapare (Kurtz-Phelan: 2005: 104).

        En Bolivia hay una situación complicada que es consecuencia de las tensiones derivadas de la histórica complejidad regional y social, la dinámica económica diferenciada entre el altiplano y el llano, así como el peso crucial de la cuestión étnica y la nueva orientación de política internacional, especialmente en lo referido a temas energéticos y las alianzas internacionales con Venezuela y Cuba (Bonilla/Paez: 2006:129).

El gobierno de Evo Morales entró al poder con la idea de unificar la nación pero ha mostrado ser muy difícil de actualizar. Bolivia es un país con muchas facciones y divisiones que lo hace difícil de gobernar.

        Cuando fue electo por su primer periodo presidencial prometió nacionalizar los recursos de gas, restaurar la soberanía de Bolivia e instituir el desarrollo nacional basado en valores indígenas y justicia social para los pobres (Postero: 2010: 61). Desde su elección en 2005 él se apartó de muchas de las políticas neoliberales que estaban en el lugar. Él hizo el estado otra vez un actor primario en el desarrollo económico. En 2006, él nacionalizó el gas natural que permite Bolivia recibir aproximadamente el 54 % de las ganancias (Postero: 2010: 62). Esto ha producido ingresos enormes, la mayor parte de que ha sido devuelto a la gente en la forma de programas de bienestar estatal (Postero: 2010: 62). En su segunda periodo presidencial fue cuando Morales enfrentó más problemas y divisiones.

        Cuando Evo Morales llegó al poder había una coalición muy grande que era repartida en diferentes tipos de grupos, pero algunas de esas lealtades han comenzado a gastarse. A principios del segundo término de Evo Morales, en diciembre de 2010, Bolivia afrentó con protestas nacionales después del anuncio de un decreto para cortar subsidios del gobierno para gasolina causando el aumento del precio. Las medidas provocaron una oleada de protestas en todo el país, incluyendo la base política de Morales. Debido a las protestas, Morales anunció que el decreto supremo sería anulado, diciendo que él estaba cumpliendo con su promesa de "escuchar a la gente".

        En 2011, también enfrentó las protestas de grupos indígenas para su plan de construir una carretera a través de la cuenca del Amazonas que sería inmiscuirse en las tierras tribales de tribus indígenas de tierras bajas. Manifestaciones masivas en apoyo de los participantes en la procesión se celebró en La Paz y otras ciudades, respaldarlos por las principales poblaciones indígenas y a las federaciones sindicales que habían contribuido a traer Morales al poder (BBC: Oct 2011). Finalmente accedió a celebrar un referéndum sobre la cuestión.

        Además hay que notar que cuando Morales subió al poder había oposición considerable que es frecuentemente olvidada. Aunque los que auto-identifican como indígena son la mayoría en el país existe una gran división. En los llanos del Oriente, hay una presencia mucho menor de indígenas y los blancos y mestizos sostienen el poder económico y político. La Media Luna es el principal motor económico del país, donde la élite de la industria agropecuaria cultiva sus bienes para la venta en el mercado mundial y también es la zona de Bolivia donde se encuentra reservas enormes de gas. Los líderes políticos de la Media Luna oponen firmemente los esfuerzos de Morales de volcar el neoliberalismo, porque lo ven como una amenaza a sus intereses. Estos líderes del élite han articulado a sus intereses a través de un movimiento político en que exigen autonomía regional. Esto pone de manifiesto un creciente sentido de polarización étnica y peligro en todo el país (Postero: 2010: 64).

        Desde que Morales asumió el cargo ha empañado su reputación y su apoyo ha disminuido después de que varias protestas han sido puestas en el lugar. Ha sido imposible para Morales satisfacer a todos sus partidarios y hubo un aumento de la polarización de la población boliviana. Hay un papel cada ves más grande de los quiebres regionales.

 

Las Relaciones Actuales entre Morales y los Estados Unidos

        La política de muchas negociaciones internacionales puede ser concebida como un juego de dos niveles, con un tal caso siendo aquello de Bolivia y los Estados Unidos. Al nivel nacional los grupos domésticos persiguen a sus intereses presionando al gobierno para adoptar políticas favorables y los políticos buscan el poder mediante la construcción de coaliciones entre los grupos nacionales. En el plano internacional, los gobiernos nacionales buscan maximizar su capacidad para satisfacer las presiones internas y minimizar las consecuencias negativas de los acontecimientos exteriores (Putnam: 1988: 434).

        En el pasado los Estados Unidos ha utilizado su influencia política y económica para conformar la política de drogas de Bolivia. Todavía hace esto pero con el gobierno de Evo Morales, no tiene tanto dominio como tenia antes. El ascenso de Evo Morales como presidente de Bolivia causó la gran inquietud de Washington y las multinacionales, que lo asocian con Caracas y La Habana. Las relaciones entre los dos estados dependen en muchos factores que juntos forman la política que implementan. Cambios en un lado afecta a las otras políticas. Las alianzas, la energía y la división interna de Bolivia afectan el poder que Bolivia tiene en negociaciones y la política, incluyendo el del narcotráfico.

Bolivia puede ser vista como  hipernacionalista debido al populismo y su riqueza de recursos naturales. Esto juega un papel en la política exterior, porque Bolivia es menos probable a ceder en sus intenciones. La riqueza de recursos que Bolivia tiene en forma de energía le permite ser más nacionalista y tener mayor poder de negociación que antes, pero Bolivia sigue siendo sumamente afectados por actores regionales e internacionales. Con este sentimiento, Bolivia es capaz de hacer más agresiva política exterior a diferencia de las políticas reactivas que han sidas conocidas por en el pasado. Bolivia no tiene la capacidad de despedir otros actores como hace Venezuela debido a su riqueza petrolera.

        La energía es muy importante en las negociaciones de Bolivia y los Estados Unidos. Bolivia posee la segunda reserva de gas de América Latina, después de Venezuela (Lemoine: 2005: 2). La centralidad de las cuestiones energéticas en la actual agenda estadounidense se explica por la reducción de las reservas mundiales, el aumento subsecuente de los precios y la ampliación de la demanda En ese contexto, las cuestiones de seguridad energética son centrales en el diseño estratégico de EEUU.(Bonilla/Páez: 2006: 132). La cuestión de la energía también pone en juego las relaciones que Bolivia tiene en la región con Venezuela y otros países mas izquierdistas, que preocupa a los Estados Unidos.

En el pasado, la precaria situación económica ha hecho al país extremadamente dependiente de la ayuda exterior, especialmente de los Estados Unidos. Debido a la dependencia de la ayuda, los gobiernos bolivianos pasados vieron la conformidad con objetivos de antidroga estadounidenses como indispensable (Youngers: 2005: 146). En los últimos años la cantidad de ayuda de los Estados Unidos ha bajado significativamente. En 2012, la cantidad de ayuda de los Estados Unidos a Bolivia es $26,840,454 comparada con $220,641,247 en el año 2000 y $137,659,590 en 2005 (Justf).

Cuando uno mira estos aspectos y el liderazgo de Evo Morales en Bolivia, está claro que está en mejor posición que los últimos presidentes para negociar con los Estados Unidos. Él subió al poder con más apoyo que presidentes pasados, pero en cierto modo esto ató sus manos porque sus políticas tienen que ser dirigidas a los componentes que le trajeron al poder. Como ha pasado el tiempo, su política ha sido menos dirigida a los grupos que lo llevaron al poder y él tiene otros incentivos en mente como la avance de la nación entera y ponerla en el siglo XXI. Además, las alianzas regionales que tiene con países como Venezuela, Argentina, Brasil y Ecuador le han permitido tener mayor poder de negociación.

        Si bien los Estados Unidos todavía maneja una gran cantidad del poder, pero no es tan fuerte como ha estado en el pasado, sobre todo debido a nuevos estados crecientes. Los países emergentes están ganando fuerza, cuanto pasa el tiempo y el mundo ya no es gobernado por los Estados Unidos y Europa, especialmente después de la crisis del euro. Los Estados Unidos ya no es capaz de ser tan imperialista y necesita tomar una nueva postura en su política hacia América Latina, especialmente con Bolivia. Cuando se trata de la guerra contra las drogas, Estados Unidos necesita: iniciar en casa, tomar en cuenta las cuestiones de soberanía nacional boliviana y cultura, mirar la cuestión que afecta a toda la región y aumentar la ayuda como Evo ha solicitado recientemente.

        Aunque el caso de Bolivia es extremadamente complejo, se podría argumentar que Bolivia tiene un “win-set” relativamente pequeño debido a agentes internos, pero en los últimos años parece como que negociación se ha hecho más factible, sobre todo porque los actores internos han dispersado más y Morales no actúa sólo en su favor y tiene más autonomía. Según Putnam, un gobierno dividido internamente es más probable ser capaz de pasar un acuerdo internacional que uno que está firmemente comprometido con una política única (Putnam: 1988: 445). También afirma que cuanto mayor sea la autonomía de tomadores de decisión centrales de sus electores de nivel II, es más grande su win-set y así la mayor la probabilidad de lograr acuerdo internacional (Putnam: 1988: 449).

 

LOS PROXIMOS PASOS PARA LOS ESTADOS UNIDOS Y BOLIVIA

Hoy en día Evo Morales enfrenta un dilema: defender la coca estaba bien mientras los cocaleros estaban en la oposición, pero ahora, como presidente, está obligado por la comunidad internacional para frenar el flujo de cocaína a Estados Unidos y Europa (Grisaffi: 2010: 427). Aunque el quiere que haya la legalización de la hoja de coca, destacó su voluntad de combatir el tráfico de cocaína pero dijo que Bolivia necesita más ayuda internacional (BBC: 2011). Para Morales la hoja de coca ha pasado de ser un símbolo potente de identidad indígena y resistencia antiimperial a algo que tiene que ser controlado (Grisaffi: 2010: 427).

A finales de 2011 Bolivia y los Estados Unidos acordaron restablecer relaciones diplomáticas completas y firmaron un acuerdo en Washington en que las dos naciones se comprometieron a trabajar juntas para luchar contra el tráfico de drogas (BBC: 2011). En enero de este año, Bolivia firmó un acuerdo con los Estados Unidos y Brasil para ayudar a reducir la producción de cocaína. El acuerdo tomó meses de negociación, ya que Bolivia insistió en el respeto a su soberanía, así como para el consumo tradicional de hoja de coca. El acuerdo brindará asistencia técnica, incluyendo la vigilancia con satélites de los cultivos de coca en Bolivia (BBC: 2012).

Si los Estados Unidos quiere tener éxito en las negociaciones con Bolivia debe aprender a adaptar sus políticas a la cultura porque la cultura  no va a cambiar para adaptarse a la política. Hay una analogía utilizada por Leonida Vargas, una prominente líder cocalera en Bolivia, que es muy apropiada que dice que las uvas no igualan el vino, ni coca iguala la cocaína (Garza: 2005). Las políticas de erradicación de coca son la demostración de una equivocada narrativa arraigada en la política estadounidense que equipara la planta de coca con la cocaína. Las políticas que han sido implementadas por los Estados Unidos han pasado por alto la importancia cultural de la hoja de coca a la población indígena, que ha cultivado la planta desde la época de los Incas. Coca está integrada en la vida cultural y económica de campesinos en Bolivia.

 

CONCLUSIONES

        Cuando se trata de las preguntas que fueron planteadas al empezar, las conclusiones son las siguientes. Los movimientos sociales poseyeron un papel clave en el ascenso de Evo Morales y crearon un cambio en la política de Bolivia. Se podría decir que los sindicatos cocaleros, que tenían a Evo Morales como su líder, jugaron un rol clave porque eran los mayores activistas y estaban luchando por mantener su manera de vivir. Si bien, los cocaleros tienen mucha influencia en Bolivia, pero no han influido la política en una manera total. Morales todavía lucha para la legalización de la coca pero no en una manera tan radical como antes. Siendo el presidente de la nación tiene que tener en cuenta los intereses de la nación entera y concentrarse en un espectro grande de política. Morales ha aprendido que tiene que haber algún tipo de cooperación con los Estados Unidos, que considera el narcotráfico como una amenaza para la seguridad. Con el tiempo, Morales estuvo más dispuesto a negociar con los Estados Unidos, lo que da esperanza para el futuro de las relaciones entre Bolivia y los Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

Libros

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Diarios y Revistas o Artículos

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I have never seen Lake Poopó from up close. The last time I tried to reach the lakeshore, I could not find it.

I made my last attempt in June 2014 while carrying out anthropological field research in the municipality of El Choro, in Bolivia’s Altiplano region, the high plain of the central Andes. Lake Poopó, the principal body of water in the region, is the terminus of the Desaguadero River, which drains Lake Titicaca and much of the northern high plain. El Choro’s municipal territory is located between the Desaguadero’s two main channels and stretches down to the northern shores of the shallow, salty lake.

So I thought it was simple: just head south on my bicycle from the capital village of El Choro until reaching the lakeshore. After 15 kilometers on improvised cross-country tracks, I was surrounded by an almost otherworldly parched and plantless landscape. Five kilometers later, there was still no water in sight. Disheartened by the sight of dusty whirlwinds yet ahead, I turned back.

The presence – and lack thereof— of this disappeared lake loomed over my research. In meetings and casual conversations, people in El Choro expressed great concern over the health of the lake and the impact of pollution and falling water levels on the local fishing industry. But it was not until just after I left, in November 2014, that the lake made headlines with two pieces of startling news. First, Lake Poopó suffered a massive fauna die-off in November 2014. Then, a year later, it was reported to be completely dry. The lake had suffered a potentially fatal one-two punch. Why did this happen? Will Lake Poopó ever come back?

The Lake Dies, Then Dries

What happened to Lake Poopó in 2014 and 2015 was probably not a surprise to anyone who had been attentive to its deteriorating condition. As the La Paz-based newspaper Página Sietewrote in an editorial following the December 2015 drying event, “Although it has caused great impact and alarm, the disappearance of Lake Poopó…was not unexpected news.” I heard warning after warning in 2014 from people in El Choro that the lake and its watershed were in bad condition, mostly due to discharges from upstream mines.

As a 62-year old farmer and storekeeper named Ester told me one morning in El Choro, “Land around Lake Poopó is already out of production. There’s mine pollution that comes from Iroco, up by Oruro… they discharge everything, as does Oruro itself, into the river, as do mines around Poopó.”

So when the sudden die-off of Lake Poopó fauna struck on November 18, 2014 – leaving millions of dead fish and thousands of dead birds in a long band on the western shores of Lake Poopó – many environmental critics pointed to this history of mine waste discharges as a key culprit. Local environmental organizations like the Oruro-based Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) and its affiliate CORIDUP had been clamoring for years to get the watershed cleaned up. According to Norma Mollo Mollo of CEPA’s climate change program, this persistent contamination of the lake joined with climate change-related water temperature increases to create a hot toxic stew, which proved fatal on November 18th when high winds pushed the lake’s fauna into the hot, toxic, and oxygen-starved shallows. The official report from a commission convened by the Department of Oruro emphasized this intersection of high water temperatures with heavy winds but downplayed the role of pollution. For their part, CORIDUP accused officials of apathy and demanded that the government take stronger actions to restore the health of the lake, including studying how to improve water flow into the lake, a demand that I had also heard frequently from leaders in El Choro.

In 2009, CEPA had persuaded the national government under Evo Morales to issue an emergency decree declaring that communities in the watershed (including El Choro) were in a state of emergency due to mine contamination and directing ministries to take action. Enforcement of the decree sufferedsignificantdelays, although a key project, the construction of a mine tailings pond in Huanuni, a basin to prevent mine waste from entering the watershed, was finally underway as of early 2017.

In December 2015, just about a year after the die-off, Bolivian media reported Lake Poopó’s second major disaster: the dead lake went dry. Videos taken on flights over the area, such as one made by a reporter from the Oruro newspaper La Patria, showed dry lake bed stretching out dozens of kilometers in every direction. International media soon picked up the story, emphasizing climate change and even (as the New York Times did in a vivid photo essay) holding up Lake Poopó’s disappearance as emblematic of its disproportionate impact on the Global South. But Bolivian media dug more deeply into disaster agents beyond climate change, including water diversions associated with irrigation projects in Peru, mismanagement and theft of funds from the Cuenca Poopó program that was supposed to protect and restore the Poopó watershed, and unmitigated minepollution in the region. CEPA staff and researchers from the Technical University of Oruro blamed the drying on a confluence of four causes: water diversions related to irrigation and mining, uncontrolled discharges of mine waste into the watershed, soil erosion due to the rapidly expanding quinoa monoculture, and temperature increases related to climate change. But this mixture of culprits meant that there was no single and simple solution to point to in order to solve the problem.

While the people in El Choro suffered from the loss of the local fishing industry, the impact of the drying has fallen the hardest on the indigenous Urus-Muratos people, who live in three small populations along the east side of the lake and the Desaguadero River and have long derived their livelihoods from hunting and fishing. As researcher Linda Farthing reported earlier this year, the Urus-Muratos people already faced discrimination and encroachment from expanding quinoa cultivation. In response to the drying many are migrating out of the area, moving to the city of Oruro to work in construction and sell in the markets, or moving south to work in salt flats and lead mines, while those who remain attempt to farm what land is left.

With Oruro’s iconic body of water in such a crisis, then, why hasn’t the government taken stronger action to protect the watershed? The answer lies, at least in part, in Bolivia’s mining politics.

Mining Rules

Besides the images of dead animals and bare lakebed, another shock for many observers of Lake Poopó came from just how much political leaders initially downplayed the disaster. In the weeks after the drying was first reported, the governor of Oruro, Victor Hugo Vásquez, acknowledged problems related to pollution and sedimentation, but he also claimed that the lake had a history of natural drying cycles, which he had seen in his own years of living near there, and that he was not worried because it would fill up again soon on its own accord. Bolivian president Evo Morales, first elected in 2005, made a similar statement appealing to the lake’s cyclical history of drying and filling.

Evo Morales rose to prominence as a leader of the coca growers’ union in the Andean foothills of Cochabamba, but he grew up along the western shores of Lake Poopó, near the small town of Orinoca. This area is also the birthplace of Governor Vásquez, as elected to the governorship in 2015 after serving as Vice Minister of Rural Development in Morales’s government. Like Vásquez, Morales appealed to his own history as an Orureño growing up near the lake, talking about his father riding his bike, decades ago, across the lakebed during a dry period.

With their appeal to the lake’s supposed natural cycles, Vásquez and Morales initially seemed to sidestep assigning human responsibility for the disaster, although several days after his initial comments Governor Vásquez stated that the lake disaster resulted, in part, from “warming that is a product of the irresponsibility of industrialized nations” as well as irrigation diversions in Peru and Bolivia. Despite aid deliveries shortly after the drying was reported, including 50 kilos of food per person as well as hand tools like shovels and hoes, almost a year later many people in the countryside around Lake Poopó still felt that the government had done very little for victims and lake alike. But why didn’t the government do more to prevent the disaster?

The lack of action on the part of the government may arise, in part, from the continued political and economic power of the mining industry in Bolivia, which according to preliminary data from the Instituto Boliviano de Comercio Exterior (Bolivian Institute of International Trade) brought in US$3.05 billion in export revenue in 2016, 43% of Bolivia’s export earnings and almost 9% of Bolivia’s 2016 GDP. As researchers Diego Andreucci and Isabella Radhuber explain, despite major political shifts since the 2005 election of the Movimiento al Socialismo  (MAS, or Movement Toward Socialism) government of Evo Morales, mining is as lightly regulated as in the 1980s and 1990s, a period of neoliberal reforms in the country. Mining cooperatives, which employ almost 90% of Bolivian miners, have fiercely resisted reforms such as the initial draft of the 2014 Mining Law, which prohibited cooperatives from signing contracts with international mining companies. Because of the mining industry’s central place in the economy and close ties to the government, the MAS government has a significant conflict of interest when it comes to regulating the environmental impacts of mining, according to Andreucci and Helga Gruberg-Cazón.

There are signs of at least partial rupture of this alliance; while cooperative miners have received many benefits from the MAS government and strongly supported Morales in his last re-election bid, an outbreak of violence at miner-led protests last year against a law that would have allowed cooperative miners to unionize resulted in the killing of Vice Minister of the Interior and Police Rodolfo Illanes. But while mines face few limitations on their access to water, the MAS government has not yet passed a national water law to implement provisions included in the 2009 constitution that, among other things, establish that the state “will prioritize water for life” by protecting environmental resources, respecting local water customs, and establishing water as a collective public resource. This leaves the woefully outdated 1906 water law on the books, which unconstitutionally holds water to be the property of landowners.

Uncertain Futures

Mining is not the only culprit for Lake Poopó’s double disasters – there are a multiplicity of causes that mingled together in the die-off and drying events, including rising temperatures associated with climate change and desertification associated with the intensification of quinoa cultivation, as researchers including Norma Mollo Molloof CEPA and an international team of climate researchers headed by Frédéric Satgé have examined and as I have analyzed elsewhere. But as communities in the Poopó basin struggle to put their lives back together, they have to contend with the power and influence of Bolivia’s mining industry as they claim their share of whatever water is left.

For its part, in order to bring more water to the lake the Oruro departmental government is digging a canal south from Lake Uru Uru, a project that was scheduled for completion in June. But while Bolivian media reported that the lake was slowlyregainingvolume in early 2017, by midsummer Evo Morales himself warned that the lake was in danger of drying out once again. Still, the lake may yet be recoverable with enough investment and vision.

Or the future may look more like that envisaged by an elderly farmer named Mateo, who had been working the riverside lands north of El Choro for his most of his life. One day in 2014 he reflected on the region’s agricultural history, telling me, “Without this river, all of El Choro would be a desert, and we never would have been able to produce so much here.” But he warned me that, with so much water pollution in the Desaguadero River, in many places the land was turning back into desert again. Within months his words were shown to be prophetic with the dying, and then drying, of the lake, leaving the parched earth where fish, flamingos, and farmers once prospered. Will Lake Poopó ever come back? Or will it remain a poisoned grey silhouette on the map?


Clayton Whitt is a PhD candidate in Anthropology at the University of British Columbia. His research explores how people in an agricultural community in the Andean highlands of western Bolivia experience and respond to climate change and other environmental problems and how these experiences and responses are reflected in local politics.

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